La crónica musical se convierte a veces en noticiario, y en no poca medida este es el caso: Gonzalo Alonso ya comentó en estas mismas páginas las características de la producción del "Simon Boccanegra" que cierra la etapa Moral / López Cobos en el Teatro Real y anticipó el "desembarco" de Plácido Domingo en el papel protagonista, con un amplio cambio de reparto en las representaciones tercera, quinta y séptima de las ocho programadas. Pues bien, contemos ya el final de la película: Domingo llegó y arrasó. (...)La Razón (por J. L. Pérez de Arteaga)
La atracción de la noche entre la curiosidad expectante y la previa rendición incondicional se había concentrado en un sólo punto. El protagonista esta vez no era Verdi, ni el demorado debut de una soprano con ínfulas de diva. La tensión sólo estaba peneiente de Plácido Domingo, el tenor hercúleo e inagotable, que cumplía un anuncio proclamado hace tiempo; en la cumbre de su carrera interpretaría a Simon Boccanegra, un barítono emblemático por su humanidad. (...)El Mundo (por Álvaro del Amo)
Tiene Simon Boccanegra una belleza crepuscular que, además de situarla en un lugar destacado entre los tÍtulos más conmovedores de Verdi, explica a la perfección las agudas observaciones del escritor Mauricio Wiesenthal estableciendo un paralelismo entre Verdi y Dostoievski. En ambos autores los personajes sienten, reflexionan, evolucionan. La música de Verdi narra con intensidad y poesía estos universos de afectos, intrigas y pasiones. Sin duda Simon Boccanegra es un título ideal para cerrar una temporada de ópera, o, si se prefiere, una etapa de la accidentada historia del Teatro Real. (...)El País (por J. Á. Vela del Campo)
Antes de las vacaciones, el Teatro Real recupera "Simon Boccanegra" en la producción de Giancarlo del Mónaco de 2002. Es el momento de la ópera popular, de la pantalla gigante en la Plaza de Oriente el día 25, y de las funciones sin abono. Todo ello suena muy bien pues se anuncia a Plácido Domingo y Angela Gheorghiu para tres funciones, pero no lo es tanto cuando en el primer reparto cancela su actuación Carlos Álvarez. Los claros del sábado demuestran que la afición bendice lo mediático, y que otra cosa son los títulos fuera del canon con repartos menos renombrados. (...)ABC (por Alberto González Lapuente)
Los dos principales temas verdianos se entrelazan intrincadamente en esta obra honda y sombría. Los enigmas de la paternidad y los misterios del poder agobian a los cinco actores principales del drama, zarandeados por fuerzas e impulsos nada fáciles de dominar.
La paternidad conoce tanto la dulzura suprema del reencuentro con la hija adorada como exige la venganza de ultrajes largamente enconados. El protagonista abraza a la mujer recuperada al mismo tiempo que debe hacer frente al suegro que no le ha perdonado y al futuro yerno, a cuyo padre asesinó. (...)El Mundo (por Álvaro del Amo)
Estamos ante una de las óperas más bellas de Verdi, pero también ante una de las más difíciles para el público. De ella, como sucede con "Macbeth", "Lombardi", "Stiffelio", "Don Carlo" o "Forza", existen dos versiones: la de 1857 y la de 1881. Entre ambas median los mismos 25 años que transcurren entre prólogo y primer acto. La primera versión fracasó porque el público no apreció el cambio de lenguaje. Verdi quiso dotar de mayor presencia al elemento dramático a través de amplios recitativos en parlato. Aunque el barítono Simon es el protagonista, no posee ni una sola aria, lo que sí sucede con el resto de los personajes. (...)La Razón (por Gonzalo Alonso)